Diciembre En Argentina

  • 21 de Diciembre
  • Política
Por Alfredo SAYUS

Evidentemente la Banelco, en otra de sus formas, funcionó a la perfección en la aprobación de la ley de Reforma Previsional en Diputados. Las marchas de las centrales obreras disidentes, de las organizaciones sociales y de los partidos políticos opositores, con su correlato de cacerolazos de un amplio sector de la población,hizo imaginar a muchos observadores que podía repetirse el fatídico 20 de diciembre del 2001 en que debió renunciar De la Rúa, pero la realidad actual es otra.

Está movilización popular no fue suficiente para que varios de los legisladores que ¿representan? al PJ-FPV votaran en contra o no se ausentaran del recinto y ahora, con este triunfo de Cambiemos, se vienen las leyes de Reforma tributaria, la de Responsabilidad fiscal, el Pacto fiscal, el Presupuesto 2018, la Reforma laboral y la avanzada que en la provincia de Buenos Aires hará la gobernadora María Eugenia Vidal con la Reforma Previsional de bancarios y docentes.

El pueblo seguirá movilizándose, pero mientras el gobierno nacional siga manejando la caja, las provincias deberán ceder a sus designios y los diputados continuarán vendiendo sus decisiones al mejor postor, sumado que al Ejecutivo Nacional le queda la carta de los DNU.

Habrá que cambiar de estrategia, entonces, porque las movilizaciones se agotan, las cacerolas se abollan y los logros no se ven.

Vayamos a la realidad actual mencionada más arriba: El día de la sesión en el Congreso, caminando por las calles del centro de San Miguel, ciudad donde resido, se apreciaba una postal cuasi navideña. Una marea de gente transitando por sus veredas, viendo precios en negocios con vidrieras al tono con la fecha, adornadas con luces, arbolitos de navidad, gorros de Papá Noel o el propio personaje casi en tamaño natural, varios de los paseantes con bolsas de regalos y colas en los bancos de quienes buscaban dinero de sus aguinaldos.

Esta postal festiva, que probablemente se haya repetido en numerosas cabeceras de distritos del país, no se condecía con lo que en ese mismo momento estaba ocurriendo en la zona del Congreso Nacional en la ciudad de Buenos Aires. Allí, nuevamente la represión policial se expandía tras la excusa de un grupo de provocadores que habían arrojado piedras y palos a los agentes de la Metropolitana.

Es factible que quienes se manifestaron con sus cacerolas horas después no fuesen los mismos paseantes y compradores festivos de la jornada diurna, o tal vez sí, pero no se puede negar que la sociedad está dividida entre quienes aún apoyan las medidas de gobierno por creerlas acertadas, incluso estando en contra de la aprobación de la ley de ¿Previsión? Social, y quienes entienden que esta ley y las otras en debate afectarán notablemente la calidad de vida de la población.

Con De la Rúa el repudio era generalizado y esta división prácticamente no existía. Fue el diciembre del famoso “Que se vayan todos”.Incluso en la coyuntura actual muchos están de acuerdo con la represión y repudian las manifestaciones populares del jueves pasado, la de este lunes y las que continúen.Porque así como el gobierno se encargó de inventar la idea de “la grieta”, también se encargó de profundizarla ayudado por los medios de comunicación hegemónicos que todavía sostienen a Macri mientras éste les sea útil.

Los tórridos diciembres de los últimos años en la Argentina trajeron, con la ilusión infantil de la llegada de Papá Noel, los fantasmas de los saqueos y la desestabilización institucional como rémora del ´89, del 2001 y otros rumoreados promediando los 12 años de kirchnerismo.

En este diciembre de 2017 todavía no se habla de saqueos, pero sí se especuló con la desestabilización institucional, argumento que a instancias de las movilizaciones esgrime el propio gobierno para poner en jaque la estabilidad democrática y asegurarse el apoyo obligado de un sector de la sociedad para su destructivo plan económico.

Es probablemente el mismo sector social que, por las calles de las principales ciudades del resto del país, donde los sectores comerciales están más afianzados, continúa soñando con la Navidad. La grieta creada por Cambiemos está en su mejor momento.

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