Política 7 de Diciembre

Adelanto del primer libro de Funes el memorioso

ARCHIVOS DEL PERONISMO (1943-1956)

Por Gustavo Campana
Primera parte de la presentación del nuevo libro de Gustavo Campana. Los guiones de su programa de reconstrucción histórica, que hace desde 2011 en AM750.

A través del paso tiempo y montados sobre cualquiera de sus plataformas, los contenidos periodísticos siempre tuvieron dos únicos objetivos: recordar o descubrir. Cuando los destinatarios del mensaje, quedan mano a mano con el relato histórico, todos se ordenan detrás del verbo que les corresponde. El mandato natural, dice que los veteranos tienen el deber de hacer memoria y que los pibes detentan la misión generacional de incorporar todos los datos en blanco y negro, que son ajenos a su propio almanaque. Pero en una Argentina que convive con permanentes procesos de vaciamiento de su archivo, muchas veces también es necesario contarles el cuento desde “había una vez”, a los tienen más kilometraje. El terreno en el que se baten a duelo la verdad y la construcción ficcional de una realidad a la medida del establishment, es un choque parido tan desigual que a primera vista, torcer el rumbo parece imposible. Dominan las viejas reglas de juego impuestas por el “mitrismo” crónico, manual de instrucciones que impera impune como el principal condimento de una fórmula mágica, para redactar la gacetilla oficial. Pero en esta versión, el ilusionista trabaja con un inédito contrabando de hechos y protagonistas. Este diagnóstico oscuro que a veces suena demasiado pesimista, primero entrega un panorama que amenaza irreversible; pero luego sus miserias motorizan un compromiso impostergable: la necesidad de poner de pie a la verdad.
El poder real sabe que para sostenerse en el trono, es fundamental impedir que el pueblo se reconozca en sus tradiciones culturales, políticas o sindicales. Arrancarle constantemente páginas a la línea de tiempo de un país, convierte en desclasados a millones de seres humanos; que al no saber de dónde vienen, difícilmente pueden decidir a qué proyecto de país quieren llegar. La imposibilidad de encontrarse cuando se miran al espejo, los condena a no poder descubrir al verdadero enemigo; se suben al camión rumbo al matadero y se entregan mansamente a su verdugo. El último capítulo de la añeja “batalla cultural”, nació el 24 de marzo de 1976. Opera por goteo sobre la población, desde hace 42 años y tuvo su bautismo de fuego con la creación de Papel Prensa. A cambio de silencio cómplice, los tres diarios más importantes del país (“Clarín”, “La Nación” y “La Razón”) recibieron la única empresa capaz de fabricar papel de diario en la Argentina. Durante casi 8 años, las páginas que hablaban de “enfrentamientos”, en realidad gritaban “fusilamientos”.
Los cuatro canales de televisión abierta y casi todo el dial radial, se dividió entre las Fuerzas Armadas. Todos los semanarios de Editorial Atlántida (“Gente”, “Para ti”, “El Gráfico”, “Chacra”, “Billiken” y “Somos”), se encargaron de editorializar la farsa y la consultora estadounidense Burson-Marsteller, operó con sus publicidades contra la “campaña antiargentina” (Desde la publicidad de la silla contra la industria nacional, hasta “Somos derechos y humanos”). Cuando el neoliberalismo desembarcó por segunda vez, el menemismo eligió a los mejores escuderos 1976-1983, para entregarle los canales de aire: Magnetto se quedó con canal 13 y los Vigil, con la mayoría del paquete accionario del 11. El “Grupo Clarín” tuvo un logro extra: le exigió al menemismo la reforma del artículo 45 de la Ley de Radiodifusión de Videla, para que se habilitaran los multimedios y pudiera presentar en sociedad la compra de radio Mitre. A partir de ese momento, un diario que coqueteaba con los titiriteros, pasó a manejar un alto porcentaje de los hilos: más de 300 canales de cable y más de 150 medios más, entre diarios y radios provinciales. El último paso fue la creación de los canales de noticias. Desde 1993, el discurso del poder tiene varias pantallas para operar las 24 horas, los 365 días del año. Con todas estas armas al servicio de la fábula, como diría Bertold Brecht, se moldearon dos o tres generaciones de analfabetos políticos.“El peor analfabeto, es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del pan, del pescado, de la harina, del alquiler, de los zapatos o las medicinas, dependen de las decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro, que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que, de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado, y el peor de todos los bandidos, que es el político trapacero, granuja, corrupto y servil de las empresas nacionales y multinacionales”. “Funes, el memorioso” nació en 2011 por AM750, para enfrentar desde la sólida matriz del documental radial, a las operaciones que hicieron de la obscenidad argumental, un rezo cotidiano. Se emitieron más de 200 capítulos, de programas unitarios o seriados, que recorrieron piezas de un rompecabezas nacional de tres siglos, con el objetivo de democratizar el archivo, dejando los registros sonoros más importantes de la argentinidad contemporánea, a disposición del debate. Reconstrucción y investigación, para meter valor agregado a discusiones viejas o poner patas para arriba discusiones del presente. Un profundo parte aguas que obliga desde principios de la década del ’40 a tomar posición, que mató la indiferencia de muchos y agudizó las pasiones de casi todos. Revisionismo y memoria, a partir de la instalación del peronismo en el centro de la escena. 10 historias claves de la Argentina, entre 1943 y 1955, según los guiones de “Funes, el memorioso”.
17 de octubre (El pueblo en la Plaza conquistando derechos: POR PRIMERA VEZ, PARA SIEMPRE…): “El resultado final de aquella partida, que terminó cerca de la medianoche de un 17 muy largo con “patas en la fuente”, instaló el sueño de una patria nueva en el balcón de la Rosada”.
Eva Perón (Una biografía escrita por su palabra: LA MUJER QUE NACIO PARA PARIR REVOLUCIONES): “Un huracán político repleto de derechos. Una bisagra entre la Argentina agroexportadora que imponía sus privilegios y el comienzo de la batalla final por el modelo de país, que nació con el primer peronismo”.
Ramón Carrillo: (Para comenzar la guerra contra los microbios: PRIMERO HAY TERMINAR CON LA MISERIA): “El hombre que prácticamente hizo desaparecer sífilis y el resto de las enfermedades venéreas. El que duplicó el número de camas. El creador de 234 hospitales, el que disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 a 36 por 100.000. El que terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis. El que redujo el índice de mortalidad infantil, del 90 a 56 por mil”.
Peronismo y deuda externa (Independencia económica: SOBERANIA, INDUSTRIA Y DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA): “Primero los ferrocarriles ingleses, después los servicios telefónicos, las usinas eléctricas, las empresas de gas, los puertos, las plantas de servicios sanitarios, los seguros y los silos de campaña. La propiedad estatal de los recursos energéticos, introducida en la Reforma Constitucional del ’49, consolidó la sintonía soberana del nuevo tiempo político y económico”.
Enrique Santos Discépolo (Contra todos, contra el odio: MANO A MANO CON MILLONES DE MORDISQUITOS): “Ampliar derechos y sembrar dignidad, tenía un costo impensado cuando el plan escapaba de la teoría. Mientras miles de autores a través del tiempo, le cantaron a la utopía de justicia, todos aceptaron el diagnóstico. Pero cuando llegó el momento de crear más porciones en la torta que se había afanado el poder real, muchos optaron por aferrarse a los que le prometieron custodiar su propiedad, del avance del aluvión zoológico”.
El Rastrojero (De importar alfileres, a construir buques de ultramar: EL NACIMIENTO DE LA INDUSTRIA NACIONAL): “Los protagonistas de ese tiempo, fueron un grupo hombres que hasta ese momento, habían sido condenados a jugar un rol secundario en el destino de un país dependiente. Una Argentina que no necesitaba ingenieros, técnicos o científicos”. Pensamiento Nacional (Identidad, raíz: SUEÑOS LIBRES DE TODA DOMINACION EXTRANJERA): El pensamiento nacional tiene como punto de partida a Latinoamérica y a los pueblos originarios. Combate las viejas categorías europeas, con las que fuimos diseñados y que aún operan entre nosotros, como el residual virreinal que se recicla ante la sucesión de imperios.
Estatización peronista, privatizaciones menemistas (Liquidación del Estado EL REGRESO A LA DECADA INFAME): “Con la nacionalización, surgieron las escuelas técnicas de Ferrocarriles, nuestros combustibles comenzaron a transportarse a un costo mucho más bajo, a cada uno de los centros industriales en formación. Si a la nacionalización de las vías sumamos la creación de ELMA, los productos llegaban al puerto en trenes argentinos y salían al mundo en barcos nacionales”.
Bombardeo a Plaza de Mayo (16 de junio de 1955: CUANDO BUENOS AIRES FUE GUERNICA): “Durante décadas el número de víctimas en aquella Plaza de Mayo del invierno de 1955, se transformó en un cálculo aproximado. Los nombres y apellidos de los que fueron ejecutados desde el aire, fueron sepultados por la dictadura que terminó con el primer peronismo y pasaron más de 50 años, hasta que fueron a rescatarlos”.
Fusilamientos de 1956 (En nombre de la República y las instituciones: SEMILLAS DE TERRORISMO DE ESTADO): “El socialista Américo Ghioldi publicó en “La Vanguardia”, una frase tristemente célebre, que pintó de cuerpo entero la posición de los aliados políticos del régimen militar: "Se acabó la leche de la clemencia".

“Funes, el memorioso”: Gustavo Campana (guión y relatos), Gustavo Eimon (edición y pos producción) y Valeria Delgado (locución).

Capítulo 1: 17 de octubre

“Grupos aislados que no representan al auténtico proletariado argentino, tratan de intimidar a la población”. Así tituló la 5ta. edición de “Crítica”, la tarde del 17. Botana había muerto en 1941 y a pesar de su ausencia, el diario seguía analizando a la Argentina política desde el diccionario de la “civilización”. No obstante, la empresa vivía desde 1913 de los 20 centavos que cada hijo de la “barbarie” sacaba del bolsillo, para convertir a su publicación en un imperio. Don Natalio impulsó la caída de la “chusma radical” desde el primer “sí juro” de Yrigoyen en 1916, gritando en tapa “Dios salve a la República”. Tituló “Váyase”, 14 años después y a solo 24 horas del golpe del General José Félix Uriburu. Y en la portada del 6 de septiembre, respondió a su ADN al festejar lo que bautizó como una “Revolución”. Años más tarde y con idéntico desprecio, sus herederos mediáticos despojaron de legitimidad protagónica, a los “cabecitas negras” del peronismo recién parido.

Como siempre sucede con las bisagras del tiempo, los abismos agudizan las contradicciones, exigen definiciones claras y en esa interpelación urgente, a veces las diferencias de los que parecen muy distintos se acortan demasiado. Los comentarios de "La Vanguardia" del 18 de octubre de 1945, tampoco entendieron la autenticidad de los miles de actores que ganaron la superficie, para reclamar su lugar en la historia. "La clase obrera, la ciudadanía libre y las mujeres, están con la democracia”, no con el secretario de Trabajo y Previsión.
Las páginas socialistas aseguraban que la huelga fue organizada por Perón con el apoyo de la policía, como parte de un plan para consolidarse en el poder: “Nada originariamente espontáneo; todo fue expresión de una estrategia aprendida en los cursos de cultura fascista. Los abrazos, los gritos, los cantos y hasta la enfermedad, son puntos de estrategia desenvuelta para agravio de la democracia y de la cultura nacional". Ni desde la derecha sin filtro, ni en los editoriales desclasados del periodismo de izquierda, pudieron leer la importancia mayúscula de un día que partió en dos, presente y futuro. Unos se aferraron a sus privilegios, denunciando que los vándalos amenazaban el porvenir desde su irreverencia.
Otros se identificaron con la voz profética que esculpió en piedra, que el subsuelo de la patria por fin había decidido sublevarse. Luego de tanta humillación, los obreros vengaban con grito debutante en Plaza de Mayo, a los tanitos de La Rosales abandonados por la Armada en alta mar (1892), a los asesinatos ordenados por Ramón L. Falcón (1909), a las muertes de la Semana Trágica (1919), a la masacre de la Forestal (1921) y a los fusilamientos de la Patagonia (1921).
El resultado final de aquella partida, que terminó cerca de la medianoche de un 17 muy largo con “patas en la fuente”, instaló el sueño de una patria nueva en el balcón de la Rosada. Los dueños de la tierra, que creían tener título de propiedad sobre los argentinos que la habitaban, dejaron que el conservador salteño Robustiano Patrón Costas, se encargara de resumir el carácter revolucionario de los años por venir: “Lo que yo nunca le voy a perdonar a Perón, es que durante su gobierno y luego también, el negrito que venía a pelear por su salario se atrevía a mirarnos a los ojos. ¡Ya no pedía. Discutía!”. Una década después de aquel octubre, fue necesario bombardear la misma Plaza para intentar sepultar para siempre, al país que con sustitución de importaciones desarrolló su industria nacional; al Estado que consolidó soberanía política eindependencia económica, mientras reparaba heridas viejas, con justicia social nueva. En ese momento, el encargado de poner las cosas en su lugar fue el almirante Arturo Rial: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este bendito país, el hijo de barrendero muera barrendero”.

Capítulo 2: Eva Perón

Cuando la verdad se presenta a cinco centímetros de tu nariz, no hay vuelta atrás. No avisa, ni pide permiso. Arremete con la fuerza del agua o del fuego, contra todos los obstáculos que instaló la versión positivista de la historia. Ante esta explosión, el poder real con voz conservadora receta quietud y ordena no remover el avispero. Jura que ninguno de los males que afectan al pobrerío, tiene remedio. Pide resignación. La verdad es una información que se filtra por cualquier sentido, un dato que se incorpora sin la necesidad de intermediarios, ni traductores; es una revelación que aunque pretendan destronarla o maquillarla, resiste inalterable el paso del tiempo.
Es una certeza que se planta de frente y genera en pocos segundos, una revolución que modifica para siempre nuestra relación con el otro. La verdad se encarga de hacerte saber que a partir de ese descubrimiento, nada será igual. El primer motor político que se enciende en cualquier ser humano, es el grado de sensibilidad que le genera el dolor del otro. Desde ese momento, a partir de esa verdad madre, se agudizan la solidaridad y la cooperación como semillas del sueño colectivo. Ese instante, muchas veces imperceptible, es la muerte del individualismo y a partir de ese momento, el deseo se conjugará siempre en plural.
“Hay un fusilado que vive”, fue la verdad para Rodolfo Walsh. Cuando supo lo que había sucedido en los basurales de José León Suárez en 1956, su vida dio un giro de 180 grados. Dejó de ser un buen escritor de novelas policiales, para convertirse en un comunicador imprescindible; porque cuando un hombre grita “la verdad se milita”, se convierte en conciencia ambulante al servicio de los que quieren saber.
Para el Padre Carlos Mugica, la villa significó el amor a primera vista con la realidad de carne y hueso. Desde ese contacto inicial con ese mundo tan lejano, con esa realidad de chapa y madera de Retiro, abandonó las huellas de su pasado en Recoleta y arrancó para siempre el Mugica Echagüe de su cruz. Dos viajes por América latina, fueron la verdad para el Che y después de miles de kilómetros de pobreza, analfabetismo y enfermedades del siglo XVIII, en un continente que sintió propio por primera vez, el pasado de Guevara Lynch se entregó a los brazos de un impensado futuro revolucionario. Clase media, oligarquía venida a menos, doble apellido con goteras, pero en todos los casos, vidas alejadas de la marginalidad, de todas las necesidades urgentes y de todos los sueños postergados o aniquilados. Tres hombres que se toparon maduros con la verdad. Emergentes de las capas sociales que están lejos del piso, las que poseen el don de eludir lo que no quieren ver y hacen del negacionismo un culto. No obstante, al final del camino Walsh, Mugica y el Che, fueron protagonistas de una generación, que en la pelea por justicia, les arrebataron la vida. Pero para millones de hombres y mujeres, la verdad es una marca de nacimiento que reconocen apenas abren los ojos. No tienen otra posibilidad, esa ruta es obligatoria, ineludible y de mano única.
Cuenta la leyenda que una mañana de finales de la década del ‘40, una viejita que rozaba los 80 años apareció en la Fundación Eva Perón. Había sido negreada yesclavizada toda su vida en el campo. Llegaba con el sueño de jubilarse y traía documentos que no alcanzaban para completar el trámite. Posiblemente desembarcó con un certificado de nacimiento, un documento personal o una libreta de casamiento. A su lado, Evita y un burócrata que revisaba papeles, sabiendo que el trámite había quedado encerrado en un laberinto sin solución. Entonces ella pregunta, “¿qué pasa? ¿no hay papeles?”. Solo dos letras fue la respuesta tajante del dueño de los sellos: “No”. “Entonces si no hay papeles, ¿no la puede jubilar?”, fue la consulta con respuesta incluida de Evita. Otro “no” lapidario del empleado, como único gesto frente a la falta de documentos de la abuela. Pero como a Evita, la verdad se le había presentado desde el minuto cero de su historia, se encargó de regalarle la solución al dueño del escritorio: “Si quiere comprobar si la señora trabajó toda su vida, mírele las manos”.
Una mujer que siente la necesidad irrefrenable de repetir hasta el último segundo de su vida, que “allí donde hay una necesidad, hay un derecho”, estuvo siempre mano a mano con el dolor del otro. “Quiero demasiado a todos los pueblos del mundo, explotados y condenados a muerte por los imperialismos y los privilegiados de la tierra. Me duele demasiado el dolor de los pobres, de los humildes, el gran dolor de tanta humanidad sin sol y sin cielo como para que pueda callar. Si, todavía quedan sombras y nubes queriendo tapar el cielo y el sol de nuestra tierra, si todavía queda tanto dolor que mitigar y heridas que restañar, cómo será donde nadie ha visto la luz ni ha tomado en sus manos la bandera de los pueblos que marchan en silencio, ya sin lágrimas y sin suspiros, sangrando bajo la noche de la esclavitud. Y cómo será donde ya se ve la luz, pero demasiado lejos, y entonces la esperanza es un inmenso dolor que se revela y que quema en la carne y el alma de los pueblos sedientos de libertad y justicia" (Evita, “Mi mensaje”).
Vivió y murió por ellos. Por todos los que dignificó a fuerza de derechos, salarios justos, ciudades para niños y estudiantes, hogares-escuelas, hospitales, casas dignas, máquinas Singer, sidras, pan dulce, muñecas y pelotas. Como gracias nunca alcanza en estos casos, cuando no podía nombrarla el pueblo armó altares con su foto en un rinconcito de su casa y encendieron velas que jamás dejaron de ser luz. La convirtieron en santa, para rezarle a la madre de una nueva religión y agradecerle su sacrificio en la cruz. Evita enfrenta en tiempo presente a los “Viva el cáncer” y a los que tres añosdespués de su muerte, bombardearon la plaza. Solo se animaron a pelearla, postrada y embalsamada.
“Estén alertas. El enemigo acecha. No perdona jamás que un hombre de bien, que un argentino como el general Perón, esté trabajando por el bienestar de su pueblo y por la grandeza de la Patria. Y los vendepatrias de adentro, que se venden por cuatro monedas, están también en acecho para dar el golpe en cualquier momento. Pero nosotros somos el pueblo y yo sé que estando el pueblo alerta, somos invencibles porque somos la patria misma” (Evita, 1 de mayo de 1952).

Capítulo 3: Ramón Carrillo

Uno de los grandes objetivos del golpe de 1955, fue “desperonizar” el sistema de salud y arrancar de la historia a la Fundación Eva Perón; dos ejes simbólicos mayúsculos del paso del primer peronismo por la Argentina contemporánea. Para esa tarea, los militares eligieron al coronel Ernesto Alfredo Rottger. El militar en su rol de ministro de facto de Asistencia Social y Salud Pública, le encargó gran parte del trabajo sucio, a la fundadora de la Acción Católica Argentina (1931),Marta Ezcurra. “La atención a los menores era suntuosa, incluso excesiva, y nada ajustada a los normas de sobriedad republicana que convenía para la formación austera de los niños. Aves y pescados se incluían en los variados menúes diarios. Y en cuanto al vestuario, era renovado cada seis meses”, sentenció el verdugo. La asistente social ordenó el 23 de septiembre, la ocupación militar de cada una de las Escuelas Hogar. Se hicieron cargo de los edificios, las Fuerzas Armadas y los comandos civiles. En los patios de cada institución y con la presencia de los pibes en las galerías, el fuego terminó con frazadas, sábanas y colchones que llevaban la leyenda FEP. Y para exorcizar definitivamente a la República, tiraron la sangre de los bancos de los hospitales públicos, porque allí habían “sangre peronista”.
En la Clínica de Recuperación Infantil Termas de Reyes, de Jujuy, expulsaron a los niños para inaugurar muy poco tiempo después, un casino lujoso casino... La Escuela de Enfermeras fundada por Carrillo, fue ocupada militarmente y luego ordenaron su cierre definitivo. Mandó tirar al río Mendoza, toda la vajilla y cristalería importada de Finlandia y Checoslovaquia, con la que han comido los “cabecitas negras” en las unidades turístico termales de alta montaña, Puente del Inca y Las Cuevas. Desactivó todos los programas de turismo social, por ser “un peligroso ejemplo de demagogia populista y antidemocrática”, en las Colonias de Vacaciones de Córdoba, Mar del Plata y Buenos Aires.
La destrucción como emergente directo del odio revanchista, fue ejercida sin límites desde el totalitarismo capaz de bombardear y fusilar y amparada en una cruel borrachera de impunidad. Intentaron arrancar del pasado, la distribución de la riqueza, los sueldos dignos, los derechos laborales, la calidad de vida y el país soberano que la “Libertadora” dejó en brazos del Fondo Monetario Internacional. Ingenuamente creyeron que matando las fotos, ya nadie recordaría sus rostros. Que prohibiendo la marcha, todo el mundo se olvidaría sus versos. Que decapitando estatuas a martillazos, el pasado se desmoronaría por decreto. “Queda prohibida en todo el territorio de la Nación: las imágenes, símbolos, signos, expresiones significativas, doctrinas artículos y obras artísticas, la utilización de la fotografía retrato o escultura, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, dichos objetos ofenden el sentimiento democrático del pueblo Argentino y constituyen para éste una afrenta que es imprescindible borrar” (Decreto 4161). Tres meses antes de morir, Ramón Carrillo le escribió una carta a su amigo, el periodista Segundo Ponzio Godoy: “Yo no sé cuánto tiempo más voy a vivir, posiblemente poco, salvo un milagro. También puedo quedar inutilizado y sólo vivir algo más. Ahora estoy con todas mis facultades mentales claras y lúcidas y quiero nombrarte el albacea de mi buen nombre y honor. Quiero que no dudes de mi honradez, pues pue¬des poner las manos en el fuego por mí. He vivido gal-gueando y si examinas mi declaración de bienes y mi presentación a la Comisión Investigadora, encontrarás la clave de muchas cosas. Vos mismo intuiste con certeza lo que pasaba en mí y me ofreciste unos pesos. Por pudor siempre oculté mis angustias económicas, pero nunca recurrí a ningún procedimiento ilícito, que esta¬ba a mi alcance y no lo hice por congénita configura¬ción moral y mental. Eran cosas que mi espíritu no podía superar. Ahora vivo en la mayor pobreza, mayor de la que nadie puede imaginar, y sobrevivo gracias a la caridad de un amigo. Por orgullo no puedo exhibir mi miseria a nadie, ni a mi familia, pero si a un hermano como vos, que quizás (conociéndome) puedas comprenderme”.
Al ministro de Salud más grande de la historia argentina, le preocupaba no poder salir jamás de la trampa de la demonización del pasado, disfrazada de justicia: “No tengo la certeza de que algún día alcance a defenderme solo, pero en todo caso si yo desaparezco, queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida. Esta obra debe ser reconocida y yo no puedo pasar a la historia como un malversador y ladrón de nafta. Mis ex colaboradores conocen la verdad y la severidad con que manejé las cosas dentro de un tremendo mundo de angustias e infamias. Ellos pueden ayudarte. Mi capacidad de trabajo está muy reducida; vivo como médico rural en una aldea. Ahora de nuevo me quedé sin puesto, pues la Compañía donde actuaba le¬vantó campamento. A mí, poco a poco, se me han ce¬rrado las puertas y no pasa un día que no reciba un golpe. Poco a poco mi organismo ha comenzado a desintegrarse definitivamente. He aceptado todo con la resignación que me es característica. No tengo odios y he juzgado y tratado a los hombres siempre por su lado bueno, buscando el rincón que en cada uno de nosotros alberga el soplo divino”. Las últimas fichas, el padre del sanitarismo en la Argentina, las apostó a favor de la verdad: “El tiempo y solo el implacable tiempo, dirá si tuve razón o no al escribirte esta carta, ya que en el horizonte de mis afectos, no veo a nadie más capaz que vos de tomar esta tarea cuando llegue el momento, que llegará, cuando las pasiones encuentren su justo nivel. Belém do Pará, 6 de septiembre de 1956”.

+ Noticias

Por la libertad de los presos políticos de Jujuy
SE REALIZA
EL 2° ENCUENTRO JALLALLA MUJERES

Entre el viernes y el sábado se realiza el 2° Encuentro Jallalla Mujeres, con el reclamo central de libertad para los presos políticos de la provincia de Jujuy. Organizaciones de derechos humanos, sociales y sindicales, colectivos de género y otros sectores brindaron detalles en una conferencia de prensa.

Víctor Hugo contó cómo fue la maniobra de Magnetto para que sea procesado

El periodista Víctor Hugo Morales contó como fue la maniobra orquestada por Clarín para lograr su procesamiento por malversación de fondos públicos en una causa vinculada a la transmisión de un partido de fútbol de Boca Juniors y Real Madrid.

Víctor Basterra
"ESTO FUE UNA MASACRE PLANIFICADA"

En una nueva audiencia del juicio ESMA IV, declararon dos testigos clave. Se trata de Alfredo Ayala y Víctor Basterra, ambos sometidos a trabajo esclavo durante su secuestro en la ESMA. Ayala, restaurando muebles e inmuebles robados a los detenidos-desaparecidos. Basterra, en su labor como fotógrafo y obrero gráfico para la confección de documentos falsos para los genocidas.

Por el homicidio y desaparición
del militante del MTP José Díaz
GENERAL ARILLAGA A JUICIO

La causa llega a la instancia de juicio oral y público por el homicidio y desaparición de José Díaz, tras el frustrado copamiento del cuartel militar de La Tablada en enero de 1989 por integrantes del Movimiento Todos por la Patria (MTP). El general de Brigada Manuel Alfredo Arrillaga, es el único imputado por su responsabilidad en la represión. La CIDH solicitó al Estado su realización.

AMAME CIS, AMAME TRANS

En un mundo con escenarios tan contrapuestos donde por un lado las mujeres arman una revolución con una potencia arrolladora pocas veces vista en la historia, surgen al mismo tiempo cada vez más experiencias alarmantes como el avance de gobiernos de ultraderecha elegidos por el voto popular.