Al Fondo Con El Fondo

  • 15 de Noviembre
  • Economía
Por Alfredo SAYUS

El equipo (que ellos denominan “misión”) del Fondo Monetario Internacional que estuvo 15 días en la Argentina auditando cuentas y revisando papeles de las áreas de Finanzas, Obras Públicas y el Banco Central, se fue contento por los logros alcanzados con las medidas tomadas por Mauricio Macri en sus casi 2 años de gobierno.

Y, como era de esperar y ocurre siempre, dejaron “sugerencias” para “el mejor rendimiento” del país.

Todos sabemos que esas “sugerencias” son las de ajustar el ajuste, es decir, ir a fondo con las recetas recesivas del neoliberalismo imperante y aplicar lo que en la jerga de los ´90 se denominó “cirugía mayor sin anestesia”.

La misión de la “misión” no es otra que afianzar la dependencia y garantizar los medios para que los países del sur del Río Bravo sigan siendo el sostén económico del “liberalismo democrático” estadounidense. Esto no es nuevo. Incluso, esta “misión” no sólo se encargó de garantizar el estipendio argentino para el Primer Mundo, sino de asegurarlo en toda la región.

Las mismas medidas que sugirió aplicar el FMI en estos días a Macri, ya lo viene imponiendo en su “gira mundial” a otros países como Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, Perú y Uruguay. Si hay que juntar cabezas de esclavos, vamos con todo. Las “sugerencias” para concretar a breve plazo aquí son las que el propio Macri vino anunciando desde que asumió y ya comenzó a implementar: Aumento de la edad jubilatoria, flexibilización laboral, recorte del gasto social, reforma tributaria y reducción de la cantidad de empleados públicos.

No obstante y casi como un chiste de stand up, el Jefe de la División para América del Sur del FMI, Roberto Cardarelli, afirmó que “… el Fondo no le da letra a ningún Gobierno y las recomendaciones que hacemos no tienen carácter vinculante…”, como si los gobiernos latinoamericanos pudieran decidir si llevar o no a cabo las medidas propuestas por estas “misiones”.

Es obvio que la administración Cambiemos aplicará a fondo estos “cambios necesarios” y así la Argentina volverá a irse al fondo con el Fondo. Una historia circular que pone de manifiesto el invento de la grieta que los sectores conservadores del país crearon para ir sacándose de encima a los “grasas que toman mate en reposeras playeras”.

A esta altura de los acontecimientos entramos de lleno en la etapa de la resistencia más dura y difícil, porque a la lucha para intentar frenar esta batería de medidas antipopulares se suma la preocupación de vivir día a día. No tenemos que permitir que la conciencia solidaria del “todos” vaya dando paso al “yo” porque entonces nos habrán ganado la batalla.

Lo dicho, no va a ser fácil, pero si no armamos estrategias de resistencia, una vez que estemos en el fondo, el triunfo habrá sido del Fondo. Y en este momento de nuestra historia donde los derechos reconquistados están en serio riesgo de perderse nuevamente, no resistir en conjunto es algo que ya no podemos permitirnos.

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