El gobierno que prometió volver al mundo, se eyecta del concierto internacional cuando se trata de derechos humanos y deja en manos exclusivamente, de la deuda externa su regreso al planeta. Dos gestos demasiado parecidos a los de la última dictadura.

La Nación y Milagro Sala:
LA CAMPAÑA ANTI ARGENTINA
DEL CRISTINISMO

(Para RADIO CADENA NACIONAL, el 4 de diciembre de 2016)

Nota de La Nación del 30 de noviembre de 2016
  • 14 de Octubre
  • Política
Por Gustavo Campana

El fuego lo encendió Martín Dinatale, el 30 de noviembre pasado. En su artículo, “El jefe de la OEA pidió por la inmediata liberación de Milagro Sala”, señaló que “En un nuevo capítulo de la embestida internacional contra la Argentina, por la detención en Jujuy de Milagro Sala, el titular de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, reclamó ayer la inmediata liberación de la dirigente kirchnerista de la agrupación Tupac Amaru cuestionada judicialmente por varias causas penales”.

Hablar de nueva “embestida internacional”, tenía perfume viejo. Se trató de la construcción política más cercana a la “campaña antiargentina” de la que hablaba la dictadura, para desdibujar las denuncias por violaciones a los derechos humanos, que bajaban desde Europa, Estados Unidos y todos los países latinoamericanos que recibieron a miles de exiliados, encabezados por México, Venezuela y Cuba.

Ese grito que encabezaron los sobrevivientes del terrorismo de Estado y la solidaridad internacional, intentó ser contrarrestado con la creación el Centro Piloto de París (la embajada argentina paralela en la capital francesa, manejada por los agentes de inteligencia de la Armada) y los guiones de Burson Marsteller (la consultora estadounidense, creadora del slogan “Somos derechos y humanos” en 1979).

El Centro Piloto, se conoció oficialmente como el Centro de Difusión Argentino en París, creado a través del decreto 1871, del 30 de junio de 1977. La resolución llevaba la firma del segundo canciller de la última dictadura, el vicealmirante Oscar Antonio Montes; el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz y el presidente de facto, Jorge Rafael Videla.

Funcionaba en el edificio del 83 de la Avenida Anri Martan, primero estuvo a cargo de Tomás Joaquín de Anchorena, representante argentino en Francia entre julio de 1976 y 1981 y amigo personal de Videla.

Desde allí operaron entre otros, el teniente de navío Antonio Pernías y el capitán de fragata Alfredo Astiz: infiltración en los centros de solidaridad, campañas en los medios de comunicación, persecución, secuestro y asesinatos de exiliados.

Con el título, “Mejorando la imagen internacional de la Argentina”, Burson Marsteller (la empresa que fundaron Harold Burson y Bill Marsteller, en 1953), entregó su primer documento a la dictadura, luego de analizar la posición de la dictadura en los ocho países en los que tenía filiales a mediados de la década del ’70: Estados Unidos, Canadá, Japón, Inglaterra, Bélgica, Holanda, México y Colombia. Decía que el país necesitaba una “nueva imagen”, que debía ser construida sobre una palabra clave: “Estabilidad”. Y para lograrlo, la gran oportunidad era el Campeonato Mundial de Fútbol de 1978.

Burson Marsteller creó las publicidades de la silla (“Antes la competencia era insuficiente. Ahora tiene para elegir”), la vaca (“Argentina, bocado deseado por la subversión internacional”) y el dólar (“el secreto está en bajar los costos”).

El segundo capítulo de la ofensiva del diario de Don Bartolomé, analiza el costo-beneficio de seguir con Milagro Sala en prisión. Hoy y con la firma de Joaquín Morales Solá, la añeja pero siempre efectiva “Tribuna de doctrina”, grita que la dirigente de la Tupac, es“un serio problema” para “la política exterior” de Macri: “Podrá decirse que el kirchnerismo (o el cristinismo, para ser precisos) conserva importantes resortes de influencia en organismos internacionales de derechos humanos y que, en parte por eso, tiene tanta repercusión en el mundo el caso de la prisión de Milagro Sala”.

No se trata de Justicia, cuando los organismos internacionales piden por ella. Hacen lobby por Milagro, algunas particularidades que “seguramente influyen en la enorme presión internacional tres condiciones de Sala: es mujer, indígena y parlamentaria”.

El periodista que el Gral. Antonio Domingo Bussi metió en la redacción de Clarín en los años ’70, se pregunta si “¿Está la CIDH influida por el cristinismo? Vale la pena consignar un ejemplo. En marzo pasado convocó a una urgente audiencia para analizar la derogación de la ley de medios por parte de Macri. Por primera vez en su historia, la CIDH examinó a un gobierno apenas cuatro meses después de haber asumido”.

2013: LA COMISION ENEMIGA DE LA PRENSA HEGEMONICA

Hace tres años, un grupo de periodistas argentinos, denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que el kirchnerismo había matado la libre expresión a través de medios periodísticos. Esta absurda sobreactuación de la realidad argentina, fue firmada por Magdalena Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, José Ricardo Eliaschev, Alfredo Leuco, Mariano Obarrio, Luis Miguel Majul y por supuesto, Joaquín Morales Solá.

Aquel pedido de auxilio internacional, decía que “la libertad de expresión está en riesgo en la Argentina”; que existía una metodología diseñada y ejecutada desde el Estado, tendiente a cercenar gravemente a la prensa “libre, plural y veraz” y que el Gobierno restringía “el derecho de pensamiento”.

Diría Don Ata, que Morales Solá, uno de los expositores que habló en Nueva York en representación del grupo de los perseguidos, cuando quiso aclarar, el día se volvió noche: “Ustedes se preguntarán si los periodistas argentinos podemos decir o escribir lo que pensamos. La respuesta es que sí, pero no trabajamos tranquilos, a raíz de las amenazas recibidas”.

En síntesis, fueron por lana y volvieron esquilados. Aquella pobreza argumental de los periodistas, determinó una conclusión lapidaria de la OEA: “Los testimonios no constituyen un caso específico para que la comisión se pronuncie”. La relatora para la libertad de expresión de la Comisión, Catalina Botero, advirtió que quienes critican a los peticionantes “también están en el ejercicio de la libertad de expresión”. Botero les preguntó si las críticas dirigidas hacia ellos, “no se tratan también del ejercicio de la libertad de expresión de un sector de la sociedad civil” y si no se deben también“respetar esas manifestaciones”.

CUIDAR A MAURICIO, TRABAJO POR ENCARGO DEL PODER ECONOMICO

Convertido en su vocero de prensa, Morales Sola se encarga de cuidar al presidente: “Detesta estar en la situación en que está. De hecho, se sintió muy incómodo durante la reciente visita del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, a quien Amnistía Internacional le había pedido que intercediera ante Macri por la libertad de Sala. Macri y Trudeau fueron interpelados por la prensa, en una aparición conjunta, por el caso Sala. Pocos días más tarde, el Presidente convocó a una reunión de la que participaron la canciller Susana Malcorra; el ministro de Justicia, Germán Garavano, y el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. ‘No quiero que sigan preguntándome en el mundo por Milagro Sala’, los conminó”.

Agrega preocupado, que “Macri quedó encerrado en una ingrata situación. Entre la insistencia internacional para que liberen a Milagro Sala y la obstinación de la política y la justicia jujeñas para mantenerla presa. Ahí está el Presidente, sin solución por ahora”.

Destaca además que el Parlasur “fue un invento cristinista para conseguir fueros para algunos (no para todos), pero eso no se ve desde el lejano atalaya del mundo. Los cristinistas que militan a favor de Sala (o en contra de Macri, no se sabe) son Taiana, el ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni y el ex secretario legal y técnico Carlos Zannini. Un amigo de Zannini, Gustavo Cinosi (uno de los dueños del hotel Sheraton de Pilar), fue nombrado en la OEA con el cargo de asesor de Asuntos Institucionales”. Y dice que la posición de Luis Almagro (secretario general de la OEA) sobre el caso Milagro Sala, escapa de cualquier código de ética y honestidad política: “Fue el modo como el uruguayo, agradeció el voto y las gestiones argentinas para su designación durante el gobierno de Cristina”.

Preocupado por el “regreso sin gloria”, de la Argentina al mundo, el autor asegura que “El Presidente necesita conservar la autoridad moral para, por ejemplo, seguir reclamando la libertad del líder opositor venezolano Leopoldo López”.

El autor destaca, amenazado por la verdad, que “La primera prisión fue arbitraria y vició de legitimidad a todo el proceso judicial posterior”, pero luego compensa subrayando que “Es evidente que Milagro Sala ejerció violencia contra sus adversarios y manejó discrecionalmente los fondos públicos. En el caso de Sala, el delito está probado, pero no quién lo cometió”.

Y luego derrama gotitas de Maquiavelo, cuando señala que “Astuta, Milagro Sala rechazó la prisión domiciliaria por la que trabajó Garavano. En la cárcel es una perseguida política; en su casa la aguarda el olvido”.

Cuando Morales Solá se quedó sin balas, el gobernador de Jujuy es el blanco perfecto para victimizar a Macri, en la tapa de La Nación: “Gerardo Morales cultiva el odio a Sala desde hace diez años. Es también la dirigencia política y judicial de Jujuy y del Norte, la que quiere ver presa a Milagro Sala, porque ella desafió al Estado y disputó el control territorial con esos jefes políticos de la región”.

Sin embargo, en rueda de prensa en el “retiro espiritual” de Chapadmalal, el presidente no necesitó de Morales para justificar la detención de Milagro y al fundamento de su hipótesis, le dio un formato exclusivamente político. Amparó con esa construcción, que para un opositor de la talla de Milagro, la única solución es guardarla por tiempo indeterminado: “A la mayoría de los argentinos nos ha parecido que había una cantidad de delitos importantes que se habían cometido por parte de Milagro Sala que ameritaban todas las causas que tiene abiertas, pero es importante que esta información sea compartida con el mundo”.

¿Qué costo político (nacional o internacional), está dispuesto a pagar Cambiemos? ¿Hasta dónde pretenden llevar a Jujuy, como laboratorio de reeducación y reinserción social? ¿Cuál es el límite de esta batalla cultural que busca arrancar de los libros de historia al adversario político?

La cárcel es el escalón más alto de la demonización social

El sincericidio de Morales Solá en el final de su editorial, es conmovedor: “Deberían evitar, en fin, que se convierta en mártir, quien no lo es ni merece serlo”.

AHORA TAMBIEN LA COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS

El organismo de la OEA, “urgió al Estado argentino a dar pronta respuesta” al reclamo del Grupo de Expertos de la ONU, “sobre la liberación de la dirigente social detenida desde enero pasado”, mientras que el gobierno Nacional reiteró su invitación al país, “a fin que puedan tomar contacto directo con los distintos actores vinculados al caso”.

La Comisión fijó que la presunción de inocencia, es la base para una regla de oro: “Toda persona sometida a proceso penal debe ser juzgada en libertad”. Y señaló que la prisión preventiva es excepcional, porque solo puede extenderse por un período razonable y no puede ser usada como una medida punitiva.

A través de un comunicado, la CIDH señaló que “urge al Estado de Argentina a dar pronta respuesta a la decisión del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detención Arbitraria (Grupo de Trabajo) que califica la detención preventiva de Milagro Sala como arbitraria llamando a su liberación inmediata.

El Grupo de Trabajo de Naciones Unidas, en su opinión 31/2016 publicada el 21 de octubre anterior, determinó que la detención preventiva de Milagro Sala desde el 16 de enero fue arbitraria y violatoria de los estándares del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, del cual Argentina es parte.

Milagro Sala es una conocida líder de la sociedad civil en la provincia de Jujuy quien fue detenida en el contexto de una protesta social. La Comisión y su Relatoría Especial han reiterado que la protesta es un ejercicio legítimo de la libertad de expresión que debe ser facilitado y no sujeto a criminalización u otras formas de represión. Si bien una orden judicial dispuso la libertad de Milagro Sala, ella no salió en libertad pues se le imputaron otros cargos mediante decisiones judiciales bajo la jurisdicción de la provincia de Jujuy.

La Presidencia del Parlamento de MERCOSUR ha manifestado que la detención de Milagro Sala es una obstrucción para cumplir la función como parlamentaria para la que fue electa en diciembre de 2015. Diversas organizaciones de la sociedad civil han denunciado que su detención está motivada políticamente. Más recientemente, el 28 de noviembre, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, hizo un llamado al Estado argentino a tomar acciones para liberarla.

La CIDH ha seguido de cerca esta situación en el marco de una solicitud de medidas cautelares. La Comisión ha solicitado y recibido información a las partes en múltiples ocasiones. La sociedad civil ha manifestado su preocupación con este caso, y las autoridades argentinas han reafirmado su compromiso histórico con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y han realizado una invitación a la CIDH para visitar Jujuy con el objetivo de recolectar información y entrevistar a Milagro Sala”.

LA NECESIDAD DE PALABRAS JUSTAS

El tráfico de conceptos claves, el contrabando de frases o la manipulación de paralelos históricos, fue clave en el manual de estilo macrista. Siempre recordando que lo peor que nos puede pasar es “comernos al caníbal”, la comparación de ciertos aspectos de este tiempo con un gobierno de facto, es tan tentador como injusto.

Pero algunas cosas, nos acercan tanto que pecamos. La única verdad, es que la última vez que la CIDH golpeó las puertas del país, por presos políticos fue en 1979. En dictadura, en el reinado de Videla-Martínez de Hoz. Casualidades, nada más…

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