Chicos que pelearon como hombres y hombres que jugaron a la guerra…

  • 2 de Abril
  • Política
Por Funes El memorioso

Entraron a la primaria con Onganía, hicieron toda la secundaria con Videla y fueron a la Guerra con Galtieri. Vieron a Diego con la camiseta de Argentinos y después con la de Boca, gritaron los goles del Mundial ’78 a los 15 años y madrugaron para ver los partidos del juvenil en Tokio.

Recibieron la herencia Beatle de sus hermanos mayores; siguieron a Charly, desde Sui Generis hasta Seru Giran y bailaron los sábados con la música disco.

Son los pibes que salieron a la cancha con los Sacachispas, los que anduvieron a 200 por hora en el Scalextric y los levantaron rascacielos con Mil ladrillos. No leyeron el “Martín Fierro” en Literatura de cuarto, por “desertor” y “subversivo”. No pudieron gozar de Cortázar, ni de Marechal.

Aquellos “chicos de la guerra”, ya son hombres con la edad que tenían sus padres, cuando los mandaron a las islas. Fueron protagonistas de una pesadilla que duró 74 días y que le costó la vida a 654 argentinos.

Desde 1982 hasta el presente, cerca de 500 de esos pibes que soñaban con pegarle de zurda como el Beto y que nunca habían imaginado tener un fusil en la mano y un inglés enfrente, se suicidaron. Cuando volvieron a casa, esperaban recuperar parte de la vida que habían dejado congelada, en algún lugar de abril de 1982; pero a muchos los esperaba el infierno.

No pudieron despegar de su nuevo presente, los fantasmas de 40 horas de combate en Pradera del Ganso o las imágenes que regresaban una y otra vez, de las 10 horas de lucha cuerpo a cuerpo, en Monte Longdon.

Solamente en Puerto Argentino, hubo 195 muertes: un oficial cada dos suboficiales…, un oficial y cada 9 soldados.

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