El balance en la calesita

  • 30 de Diciembre
  • Política
Por Alfredo Sayus
Niños en comedor

Del ámbito de las finanzas transferimos a la vida cotidiana la realización de balances. Lo hacemos a fin de cada año, en estos días. Ahí imaginamos nuestro debe y haber y determinamos si fue un año positivo o negativo.
Este año los balances serán variados porque a un amplio sector de votantes de Cambiemos no le fue tan mal, aun siendo perjudicado por varias medidas del gobierno. Por el contrario, los sectores más vulnerables no tendrán ni hojas para hacer balances.
2017 le aseguró al gobierno un presunto triunfo en las elecciones legislativas que le permitió avanzar en leyes y medidas antipopulares, subidos al caballo de los votos favorables.
A las reformas de las leyes Previsional, Fiscal, Presupuestaria, Tributaria y el pacto fiscal con casi todas las provincias, se sumará la Laboral, más el avance que Vidal quiere aplicar a los docentes bonaerenses.
No faltaron ajustes en áreas muy sensibles como la AUH, la Salud y el gravamen en medicamentos que eran gratuitos para jubilados, pensionados y pacientes con enfermedades crónicas.
Aumento de servicios, despidos, cierre de pymes y comercios, presos políticos, represión, endeudamiento, déficit comercial con un incremento del 30% en las importaciones al que se agrega el fracaso en las negociaciones con la OMC y el bochorno internacional por deportar asistentes a esa reunión.
Vuelta al país de las recetas del FMI, aumento del dólar, especulación financiera con Lebac y Letes, dinero en paraísos fiscales del funcionariado gubernamental del Presidente para abajo.
Concesión del espacio aéreo con la venta de los satélites Arsat I y II a EE.UU. Cierre de la Televisión Digital Abierta y más control sobre los medios de comunicación. Cierre indiscriminado de institutos, espacios y proyectos culturales.
Irónicamente disolvieron la Comisión Nacional de Discapacidad, aun con la Vicepresidenta de la Nación y el ministro de Trabajo movilizándose en sillas de ruedas.
No pudieron prevenir casos graves de inseguridad, pero la policía, la gendarmería, la prefectura y la policía aeroportuaria estuvieron más ocupadas en pegarle a los jubilados y a un grupo de violentos frente al Congreso Nacional, mientras miles protestaban pacíficamente por la aprobación de leyes vulneradoras de derechos.
Días después la propia Vicepresidenta sugería que la policía u otras fuerzas de seguridad podrían disolver las movilizaciones pegándoles a los manifestantes con postasde goma en las piernas ¿será porque ella no siente el dolor en las extremidades inferiores?
También inventaron “enemigos de alta peligrosidad” entre los mapuches matando con total impunidad a Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y otros tantos cuyos nombres desconocemos.
En una escalada judicial sin precedentes, encarcelaron a 20 ex funcionarios del FpV por presunciones de delitos, vulnerando también el derecho a la presunción de inocencia “hasta que se pruebe lo contrario”, mientras al genocida Miguel Etchecolatz le concedieron en esta semana la prisión domiciliaria.
No ¿supieron? ¿quisieron? dar las explicaciones a los familiares y a la sociedad de la extraña desaparición del submarino ARA San Juan y se corrieron de su responsabilidad sobre la muerte de los 44 tripulantes.
Hasta acá el balance es negativo. Claro que no faltarán quienes aseguren que los presos K bien presos están, que los ajustes son necesarios por la “herencia recibida”, que hay que terminar con los violentos que rompen baldosas en las plazas públicas y con los que manifiestan pacíficamente también, que los vagos de los planes subsidiados tienen que ir a trabajar y dejar de hacer piquetes, etc. etc.
Sin embargo, ya se anunciaron aumentos a partir del primer día de 2018 para el gas, los transportes, el combustible, la luz y el agua. Es decir que se reinicia el plan giratorio del gobierno con más aumentos, más despidos, avance en la reimplementaciónde las AFJP, más recesión y, seguramente, más represión.
Al paso que vamos, los balances serán iguales cada fin de año, viendo pasar las mismas medidas y cada vez con peores resultados.
Será imperioso reorganizar la resistencia.

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