Política 2 de Diciembre

Sandra Calamano y Rubén Rodríguez

ESCUELA 49 DE MORENO: PROHIBIDO OLVIDAR

Por Gustavo Campana

El negacionismo de la derecha siempre opera sobre el pasado, mientras el ninguneo barre al presente debajo de la alfombra. Son dos caminos indispensables, para lograr la absolución mediática del neoliberalismo.

La impunidad de la fase caníbal del capitalismo, impone en a través del mensaje hegemónico que sus políticas no lastiman, ni matan, ni hambrean…
El poder real deja que las historias se desangren, las atropella y las abandona. Después espera que el tiempo las archive para simular que nunca existieron; pero si no hay más remedio que convivir con ellas, entonces las naturaliza y las mimetiza entre miles de expedientes iguales.
Las muertes de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez (2 de agosto), fueron asesinatos del sistema y cuatro meses después, los maestros pelean casi en soledad por justicia.
El ajuste siempre tiene destino de muerte. Más explícita, cuando la represión genera control social de la mano del terror y disfrazada de accidente, cuando la vicedirectora y un auxiliar, mueren preparando el desayuno del piberío pobre.
Cuatro meses después, el gobierno provincial sigue demonizando la protesta de la comunidad educativa, motorizada por la movilización del oeste bonaerense; mientras el Ejecutivo nacional hace gala de una indiferencia impropia de las lágrimas modelo G20, del presidente en el Colón.
A los dos trabajadores de la Escuela N° 49 “Nicolás Avellaneda” de Moreno, el macrismo les decretó destino de estadística; mientras más de 200 escuelas del distrito siguen cerradas por instalaciones de gas que amenazan a los pibes.

MORENO, 2 DE AGOSTO DE 2018: La información cruda decía, “explotó una garrafa en una escuela que había hecho seis reclamos por fugas de gas, minutos antes de que los alumnos comenzaran a llegar al lugar”. Una larga lista de arreglos tan precarios, como provisorios y la ausencia de los funcionarios de Infraestructura Escolar de la gobernación bonaerense. Ingredientes de una tragedia que nació cuando en 2017 llovieron las primeras denuncias y nadie las escuchó. Finalmente fueron seis expedientes, los que durmieron en los cajones de la administración Vidal.
Las escuelas de Moreno eran un polvorín, pero más de la mitad de las escuelas de la provincia tienen problemas de mantenimiento. El 35% de los establecimientos presentan roturas en techos y filtraciones y el 21% no cuentan con las instalaciones mínimas para su funcionamiento.

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