Política 1 de Diciembre

Los que matan la industria, anfitriones del G20

VENDER MARCA PAIS, COMO EN EL MUNDIAL ‘78

Por Gustavo Campana

Lombardi sorprendió a propios y extraños, cuando dijo que después de la Copa de la dictadura disputada hace 40 años, este encuentro había sido la segunda oportunidad para vender la marca país. En aquel momento, el fútbol fue el eje de una operación de prensa para intentar contrarrestar la campaña anti-argentina. Ahora el neoliberalismo local se montó en el G20, para maquillar la muerte de la economía real y el carácter represivo de un macrismo que hace rato, se quedó sin argumentos para estirar la promesa que nunca llega.

Desde Costa Salguero, el funcionario dijo que el G-20 es “una posibilidad de transmitir nuestra ‘marca país’ al mundo. Es prácticamente un 50 por ciento más que el otro evento internacional más importante que tuvimos en la Argentina, que fue el Mundial 78”.

En el marco de un G20 donde nadie habla de cómo lograr sociedades más justas, soberanas y democráticas; donde no se menciona cambio climático o proliferación de pruebas nucleares, el mundo industrializado no la deja subir ni a un micro de Nordelta a la Argentina neoliberal. Como si fuera un boomerang que le pega en los dientes a la oligarquía, que a pesar del dolor igual sigue sonriendo, estalla aquella frase del contraalmirante Arturo Rial en la Libertadora: “Sepan ustedes que la Revolución Libertadora se hizo para que en este bendito país el hijo del barrendero muera barrendero”. La añeja división internacional del trabajo, mantiene los roles. Los que ordenan son siempre los mismos y los que obedecen son billonarios venidos a menos. Hay países que nacieron para morir barrenderos.

La política de subordinación exterior, de la que Macri hace gala sin ningún tipo de pudor, representa su histórico rol de cabeza de ratón frente al mundo capitalista, que luego reproduce en casa como cola de león: fuerte ante los débiles y débil ante los fuertes. El servilismo a cambio de nada frente a Estados Unidos y la Unión Europea, representa una nueva versión de la vieja entrega del modelo de sustitución de importaciones. La muerte de la industria nacional, siempre en permuta por soberanía política e independencia económica.

La obediencia a Gran Bretaña, significa cajonear como en los ’90 el reclamo de soberanía por tiempo indeterminado, en el marco de un silencio desmalvinizador que vuelve a matar a los muertos y a olvidar a los que volvieron, Argentina entrega su territorio nacional por algunos vuelven a sentir que somos “la joya más preciada del imperio británico” (Julio Roca (hijo), antes de fimar el Pacto Roca-Runciman).

El cotillón de la fiesta, fue la disposición de las reservas engordadas con préstamos que algún día pagarán millones de seres sin nombre ni rostro, para entregar el país a la voracidad del capital especulativo, en el marco de la instauración de un “paraíso de multiplicación financiera”.

En síntesis, la celebración de la cumbre en Buenos Aires fue el único "premio" que la elite de la comunidad internacional al mando de Washington, le regaló a Cambiemos por haber terminado con la política exterior de Cristina Fernández. Se acabaron las molestas denuncias sobre “anarco capitalismo”, la pelea cara a cara con los fondos buitres, la defensa del trabajo, la denuncia de los paraísos fiscales como gigantes de la evasión impositiva y el fomento del país manufacturero. A cambio un par de reuniones protocolares y algunas fotos, la derecha tilinga y colonizada asume el rol de mayordomo del G20.

Pero más allá de las extremas diferencias de fondo, preocupa muchísimo la falta de actualización del manual cipayo, con el que el presidente elabora su hipótesis planetaria. Desde el 10 de diciembre de 2015, cuando Macri habla de nuestro papel secundario, lo hace repitiendo un guión que algún funcionario menemista olvidó hace 25 años en un estante de la Quinta de Olivos. Habla de globalización, cuando esa palabra pasó a ser detestada por las potencias. Se llena la boca con apertura de par en par de las economías, cuando todos giraron hacia el proteccionismo. Y tiene la lapicera en la mano para firmar cuanto antes, el acuerdo más desventajoso posible de libre comercio, con la Unión Europea o con el que aparezca.

Macri califica como “pesada herencia” internacional, al modelo kirchnerista que se paraba con firmeza ante los problemas mundiales y llama inserción en el mundo, a un catálogo de concesiones vergonzantes, comenzando por la primarización de la matriz exportadora y la capacidad infinita de endeudarse con los grandes centros financieros.

Hacia adentro la “Argentina potencia” de Mauricio realiza por orden del FMI, todo tipo de recortes a subsidios destinados a energía y transporte, obras pública, transferencias a las provincias, educación, salud, ciencia y vivienda. Pero incluye como manda Lagarde, intereses record de deuda externa en la rendición de gastos nacional.

Por último, detrás de lo importante aparece todo lo accesorio. La ignorancia del mejor equipo diplomático de los últimos 50 años, sumó anécdotas para una decena de comedias de enredos al mejor estilo del verano teatral en Carlos Paz. El Rambo que anida en Bullrich incapaz de un superclásico en paz, sobreactuó de peligros la Cumbre sacando tanques a la calle y metiendo en cana a un par de pibes en Ezeiza jurando que son de Hezbollah y buscando bombas donde había sábanas. Como alguna vez dijo Zaffaroni, confirmó que son brutos y brutales.

LA DERROTA DE MACRI: Desde 2008, cuando la primera reunión de los presidentes de los países del G20, la cumbre finalizó con un comunicado final que no condenó al proteccionismo. Fue el triunfo de Trump, por encima de los nostálgicos de la globalización. Estados Unidos también logró que el comunicado final incluyera un “apoyo a una necesaria reforma de la OMC (Organización Mundial de Comercio) para mejorar su funcionamiento”. Trump ha cuestionado a este órgano regulador de los intercambios de productos. No obstante, el texto reconoce que “el comercio internacional y la inversión son importantes motores de crecimiento, productividad, innovación, creación de empleo y desarrollo”.

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