Un disparador para abrir las puertas del debate y ensanchar sus límites

PASO 2017: SOLO DOS OPCIONES
EN EL RING DE OCTUBRE

Eligiendo candidato

No se trata de "la nota" destinada a analizar los comicios, en nombre de LA OTRA CAMPANA. Esta es la primera, de una larga serie plural, repleta de coincidencias y críticas, de conceptos cercanos y seguramente, también de frases que enfrenten a estas posiciones para abrir la polémica que nutre. Por lo tanto, este texto juega de invitación, de apertura; para que el análisis final sea fruto de la construcción colectiva. Ni siquiera esta será mi única reflexión sobre una jornada electoral tan rica en matices, que como suele suceder, a medida que pasan los días y el dato fino florece, se transforma en más importante que el resultado que se apoderó del centro de la vidriera, entre la noche del domingo y la madrugada del lunes.

  • 15 de Agosto
  • Política
Por La otra campana

Muchos árboles para tapar el bosque

Esta vez fueron necesarios, unos cuantos. No alcanzó con uno, para poder frenar el plebiscito que castigó el ajuste, se opuso a la degradación de su nivel de vida. Dos de cada tres argentinos, rechazan las políticas neoliberales que hablan de flexibilización laboral y aumento de la edad jubilatoria.
Primero, le pusieron silenciador a un país con presos políticos (un Gobierno en rebeldía con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por Milagro Sala) y un desaparecido (Santiago Maldonado, el que según Clarín tiene decenas de clones en Gualeguaychú). Y después, arremetieron contra los números del domingo. Por un rato, sostuvieron la transmisión con las mentiras que embarazan a las verdades a medias. Después las cifras fueron confusas, borrosas... Por último, freezaron la verdad hasta nuevo aviso.
Para los que aún dudan del rol que juega el escudo mediático en la construcción de una realidad paralela, su protagonismo frente a los resultados adversos, fue demasiado explícito ("las cosas se cuentan solas, solo hay que saber mirar", canta el Tano desde algún Winco). No informar el triunfo de Cristina en provincia, para consolidar el eje discursivo oficialista ("ganamos") e intentar apagar su rol como líder de la única oposición con poder de fuego real, fue el último capítulo de una saga que amenaza con ser infinita.
En esta campaña, Cambiemos fue más PRO que nunca y hoy lo acompaña como guardia pretoriana, el núcleo duro de la primera vuelta de las presidenciales 2015. Las cifras dicen que lo abandonó el 20%, circunstancial de la opción del ballotage, fruto de su acción de gobierno (absolutamente inconfesable en campaña electoral).

A través de un comunicado, los empleados del Correo tuvieron la necesidad de expresar su compromiso con la democracia: “¿Hasta cuando nos van culpar de este papelón internacional a los trabajadores de Correo? No tenemos nada que ver con este bochorno. Hoy a la madrugada se paró el conteo POR ORDEN del Ministerio del Interior, la carga de datos corresponde a una empresa privada. Busquen ahí a los responsables de este fraude. Basta de pegarle al Correo Oficial, somos una empresa orgullosamente estatal desde el 2003".
Los distritos donde hay que seguir contanto votos.

  • Ensenada (Mesas escrutadas 136-90,07%):
    UNIDAD CIUDADANA 15.090-41,57% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 9.596-26,44%.
  • Malvinas Argentinas (Mesas escrutadas 671-90,80%):
    UNIDAD CIUDADANA 76.806-41,95% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 47.145-25,75%.
  • Florencio Varela (Mesas escrutadas 807-92,33%):
    UNIDAD CIUDADANA 105.100-49,03% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 48.542-22,64%.
  • Moreno (Mesas escrutadas 892-94,09%):
    UNIDAD CIUDADANA 102.663-42,62% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 54.423-22,59%.
  • Merlo (Mesas escrutadas 1.087-95,43%):
    UNIDAD CIUDADANA 134.422-46,59% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 62.806-21,77%.
  • La Matanza (Mesas escrutadas: 2.678-94,43%):
    UNIDAD CIUDADANA 339.139-46,73% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 177.770-24,49%.
  • José C.Paz (Mesas escrutadas 566-93,86%):
    UNIDAD CIUDADANA 70.662-47,44% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 32.938-22,11%.
  • Berazategui (Mesas escrutadas 661-90,92%):
    UNIDAD CIUDADANA 75.632- 41,34% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 48.215-26,35%.
  • Ezeiza (Mesas escrutadas 325-92,33%):
    UNIDAD CIUDADANA 35.726-40,74% y CAMBIEMOS BUENOS AIRES 22.595-25,76%.

El encargado de bajarle la persiana al comicio por orden de Mauricio, fue un susidiado de la política, uno de esos tipos que creen que la función pública es una bolsa de trabajo, para no volver nunca al llano. En su rol de secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, Adrián Pérez, dijo "empate técnico" y no se discute más hasta que la Justicia se encargue del final. Hijo político de Carrió, ex candidato a intendente de Vicente López por el Frente Renovador y ahora conchabado como funcionario de Cambiemos; consiguió a través de saltos con red caer siempre bien parado.

La victoria de Cristina fue épica. Ganó después de una persecución política, mediática y judicial, solo similar a la del '55. Se impuso a la traición de los propios, que contrabandearon ideológicamente el modelo que les dio identidad política y construyó peronismo, sin necesidad del pejotismo.
La austeridad de la campaña de los que se "robaron todo", frente a todo el aparato y a la bala de plata de la derecha (Vidal), dice que el proyecto nacional y popular está vivo y en condiciones de rearmar su entramado país para las presidenciales de 2019.

El impostor mediático asociado, se llamó Sergio Massa; el cultor de la ancha avenida del medio, al que la tibieza de su indefinición ideológica, lo está condenando a que el "círculo rojo", lo transforme mucho más temprano que tarde en el nuevo De Narváez (Algo similar le sucedió a Lousteau en Capital). No solo por el rol que viene cumpliendo desde 2015, destinado a fracturar la solidez de cualquier enemigo de Macri, buscando consolidar el reinado, a través de la división del campo nacional y popular (ayudado en esta ocasión, por la solidaridad sin votos de Randazzo y el Movimiento Evita). Esta vez, lo hizo para consolidar en cámara la mentira del triunfo bonaerense de Bullrich, demasiado apurado para felicitar la victoria de Cambiemos, cerca de las 22:00.
El neoliberalismo apuesta a que cuando dentro de dos semanas, la Justicia tenga que legitimar la victoria de la Unidad Ciudadana, el dato se diluya detrás de una nueva cortina de humo o sea ninguneada por la prensa hegemónica. No se pueden robar los números (con voto de papel y fiscales, es imposible un afano a gran escala), pero el formato de la instalación de supuestas verdades, a través del grito o del silencio, fueron la plataforma ideal para que Rogelio Frigerio pida 24 horas después del comicio, pida voto electrónico (el paso que inentan dar sin suerte desde el año pasado, para hackear la voluntad popular).

El mismo "fraude informativo", se utilizó para sacar de los títulos del lunes a Agustín Rossi y su histórica elección en Santa Fe. Otro triunfo que le confirmó a propios y extraños, que el kirchnerismo es presente.

Los gobernadores que ganaron su sillón desde el Frente para la Victoria y que sobre la marcha hicieron anticristinismo, perdieron. Encabeza esta lista, Bertone en Tierra del Fuego. En la isla que organizó su economía en los '80, al amparo de la sustitución de importaciones, la gobernadora eligió ser aliada del macrismo. El golpe fue muy duro: ganó el kirchnerismo, Cambiemos quedó cerca y el partido de la gobernadora fue tercero...

El gran ausente de las PASO, fue el movimiento obrero. El sector más castigado por una política que trata de enterrar al país-fábrica, para convertirlo en una colonia de servicios, curiosamente eligió no intervenir. Como si la discusión del futuro, no lo mostrara como un histórico actor central
La burocracia que inauguró con Macri la estatua porteña de Perón y que hizo campaña por Cambiemos, le quitó el cuerpo a la pelea contra el enemigo más brutal y fue funcional al modelo importador.

Nota Clarín No se plebiscitó la deuda externa. Porque ellos lo ocultaron y nosotros no lo gritamos. Ya hipotecaron a tres o cuatro generaciones, llegando a niveles de endeudamiento similares a los de la argentina 1999-2000. La deuda sigue siendo una enfermedad silenciosa, que cuando salga a la superficie, lo hará convertida en terminal; sin tiempo para revirtir el proceso.
No se plebiscitó la apertura indiscriminada de importaciones, la amenaza de muerte de la industria nacional, que se prepara para destruir el aparato productivo por tercera vez en 41 años.

Cuando pusimos en marcha este portal, lo hicimos basados en una premisa de comunicación horizontal. Tomamos aquel manifiesto de la Ley de Medios, que empujaba a cualquier habitante de la Argentina, a ejercer su rol como engranaje de la comunicación; lo instaba a arrancarle a los medios, esa falsa patria potestad sobre la información y la liberta de expresión. Y con esa premisa bajo el brazo, invitamos a TODOS a sumarse a la construcción coral, porque una elección y mucho más, la primera con de esta tercera etapa del neoliberalismo en nuestro país, dejó muchísima tela para cortar. Detrás de la data dura, el análisis político. Después de una visión netamente resultadista, que a veces encandila, la mirada que rastrilla el interlineado de los resultados.

El martes festejaron los mercados

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Argentina, la República del show: ¿Freno o regreso? – Por Carlos A. Villalba

Por Carlos A. Villalba

Los conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen a tener una visión integral de la región.

Terminó. Pasó ese domingo 13 tan temido por casi todos, los que esperaban confirmar la aceptación de un rumbo, quienes pretendían convertir unas elecciones internas -y de medio término- en una señal de rechazo al gobierno y aquellos que aspiraban a instalar su imagen en la línea de partida hacia “el futuro”.

Con ayuda de los grupos concentrados de comunicación más influyentes del país, el oficialismo PRO+Carrió dibujó un país que fotografían las primeras planas que anuncian que “el Gobierno triunfa en los distritos clave y hay paridad en Provincia” y un “amplio triunfo oficialista con un ajustado final en Buenos Aires”; un país que la mayoría no reconoce como propio o como beneficioso para sí y su familia, demostrado con cerca del 70% de argentinas y argentinos que no votaron por sus candidatos.

Hoy todos hablan de números e impugnaciones, ganadores y perdedores. Parece necesario dedicar estas líneas a recordar que las PASO no son elecciones generales, es decir que ningún ganador ganó el domingo pasada y que eso recién va a suceder el domingo 22 de octubre. Es importante tratar de comprender por qué el electorado vota como lo hace y, sobre todo, de intentar aprehender el escenario electoral rediseñado a partir de la última dictadura cívico militar y dinamitado de manera definitiva con la eclosión del 2001.

Didáctica del elector

Las cabezas de lista de los distintos espacios eligieron diferentes frases para sintetizar su posición frente al voto en estas internas de candidato único. La única definición propositiva y la que mejor expresa una posición frente a la relación del votante, los candidatos a representarlos y la realidad fue la de la Unidad Ciudadana de Cristina Fernández de Kirchner: “voten en defensa propia”. Sergio Massa (ex jefe de gabinete de la expresidenta y acompañante de las peores políticas del oficialismo) se aferró a la rima consonante de las consignas de los ´70 para vocear “Ni Mauricio Macri ni Cristina, Argentina”, aunque los números no le dieron la razón y quedó en zona de dispersión con miras a octubre, encerrado en su “avenida del medio”.

La jefa de campaña y candidata holográfica del PRO, María Eugenia Vidal (gobernadora de la provincia de Buenos Aires), también se expresó en negativo para redondear con exactitud el pensamiento del grupo de Macri con la frase “Cristina representa todo lo que no quiero en la política, es la expresión más brutal de un sistema”; y tiene razón, redistribución con inclusión, latinoamericanismo y ampliación de derechos, sin presos políticos –como Milagro Sala- ni detenidos desaparecidos –como Santiago Maldonado- no figuran en los instructivos del PRO.

En el “voten en defensa propia”, tal vez radique el carozo del problema, o del mecanismo de toma de decisiones electorales en la Argentina de la segunda década del Siglo XXI. La ganadora en suspenso de las PASO bonaerenses, en línea con su primer discurso desde el llano, desde los Tribunales aquel miércoles lluvioso del 13 de abril de 2016, seguramente intentó que cada uno reflexione acerca de si “está mejor o peor” que el 10 de diciembre de 2015, día en que Mauricio Macri se hizo cargo de la “pesada herencia” que le dejó.

Es el convite más honesto y más oportuno que alguien puede sugerir: que nadie se deje hacer daño. Seguramente la mayoría de quienes votaron el domingo lo hicieron, incluso esos 300.000 que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, la sospechada empresa española INDRA y el Correo manejado por Jorge Irigoin, multigerente histórico del Grupo SOCMA (Sociedad Macri), congelaron para que su jefe pudiese bailar en público.

Genocidio y cambio

Transcurrieron más de 16 años desde la crisis generada por la explosión social, política y económica que el 20 de diciembre de 2001 se llevó en helicóptero a Fernando de la Rua, presidente de una alianza fallida que explotó por los efectos de la crisis de la deuda externa tan incontrolable como la que se está tomando en la actualidad y dejó decenas de cadáveres en las calles y el grito “Que se vayan todos” transformado en la síntesis del pensamiento de la mayoría de los argentinos.

La situación profundizó la debilidad de las instituciones, en especial las partidarias, generada a partir de las primeras horas del 24 de marzo de 1976, cuando las fuerzas armadas arrasaron con la Constitución y las vidas de decenas de miles de personas y comenzó la destrucción de la economía nacional diseñada por José Alfredo Martínez de Hoz, el organizador del golpe decidido por los grupos económicos más concentrados del país y sus socios y casas matrices extranjeras.

La represión salvaje y la ilegalización producida a partir de ese momento, el empujón social que significó la indignación popular expresada en 2001, la falta de representatividad ante demandas masivas, hicieron que los partidos se debilitaran al máximo. La fidelización, el voto cautivo, el acompañamiento emocional, fueron desapareciendo; el sufragio se hizo volátil, cambiante, y aparecieron nuevas variables que terminaron siendo determinantes a la hora de “elegir” candidatos, donde esa acción es apenas aparente.

Los partidos ya no estuvieron en condiciones de “mediatizar” la relación entre las mayorías y los sectores más poderosos. En ese resquicio se colaron los medios masivos, que forman parte de ese sector de poder concentrado. Son juez y parte, pasaron a ocupar toda la cancha en medio de una dinámica interna que, además, fue de concentración, con monopolios, oligopolios y posiciones de control de mercado aplastantes. Se produjo un aumento significativo en la influencia y el peso de las grandes corporaciones, particularmente las extranjeras, en la economía argentina.

Penetrando el capital

En medio de esa crisis, encontraron la brecha y se metieron, sin intermediaciones, los grupos económicos concentrados a través de Macri, uno de sus hombres en el país. De ese modo profundizaron su uso corporativo del Estado, primero el capitalino, luego el nacional [1]. Con el CEO de SOCMA desembarcó un sistema característico de la publicidad, basado en procesos que buscan identificar las necesidades y los deseos de los consumidores, para adaptar el discurso de la oferta y “satisfacerlos” en función de intereses secundarios, superficiales, del ciudadano convertido ahora en cliente, en consumidor, e incorporarles bienes y servicios y, sobre todo, su propia concepción del mundo.

En aquel territorio político en el que el sistema tradicional de partidos está debilitado y sus cuadros devaluados es en el que entraron el marketing, los focus groups, el coaching, el discurso vacío que tan bien explicó el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger. El PRO, el “creador de imagen ecuatoriano Durán Barba, los jefes del partido Marcos Peña Braun, María Eugenia Vidal, Gabriela Michetti, transitaron el camino… y triunfaron. [2]

Esas transformaciones se dieron no solo en el plano material sino también en los comportamientos sociales y grupales, en las construcciones del imaginario colectivo y hasta en las tomas de decisiones individuales. Por eso se imponen preguntas como ¿defenderse de qué? y ¿qué es “lo propio”?

¿Todos sienten que deben “defenderse” de quienes causaron el aumento de la desocupación, la pobreza y la indigencia y el deterioro de los indicadores sociales como salud y vivienda, la caída del poder adquisitivo de los salarios y de los planes sociales? ¿Todos, en especial los sectores pobres y medios, creen que cada logro se alcanza a través de un ecuación en la que confluyen los esfuerzos individuales, familiares o grupales con los efectos de macro y micro políticas de Estado?

¿O habrá quienes consideran que lo deseable es lo que expresa la bonhomía de un relato de frases simples, pastorales, reiteradas y con nombre de pila, con acusaciones justicieras y denuncias permanentes? Sobre todo cuando son dichas por un muchachón de ojos claros que muchas querrían tener de yerno, por una muchacha angelical, ingenuota, casi virginal, que más de uno querría para novia…

Y ese es el punto de “lo propio”. ¿Uno es lo que es o lo que quiere ser, o más bien, uno se comporta como es o como quiere ser? Las técnicas publicitarias venden una muchacha hermosa, un auto que ni Fangio, una casa con sol, hijos rubios… y un cigarrillo. Un mundo completo y ajeno. El “cliente” solo accede al cigarrillo, pero ese humo lo instala en el centro de aquel paraíso al que nunca llegará.

La política de la posverdad –que no es otra cosa que la mentira- intenta que el ciudadano se convierta en eso, en un consumidor de discursos que gustan, atraen, alejan de la diaria difícil y acercan a la jornada de esos ejecutivos sin corbata que hablan desde las pantallas de 42 pulgadas y todo lo tienen.

En ese suelo y con esas herramientas también aró el PRO. Y recogió frutos que los comicios pusieron en evidencia, el voto aspiracionales otro de los condimentos del resultado electoral.

Este es el show

La “interna”con mayor cantidad de participantes, siempre es presentada como un triunfo sobre los otros espacios, como si fuese una competencia directa. Esta vez pasó lo mismo. El que saca más votos en cada contienda es presentado como “ganador”, o “ganadora”.

Sería bueno recordar que el domingo 13, en la Argentina, se realizaron comicios internos en todo el país, para elegir “candidatos a” y no senadores y diputados nacionales y provinciales, y concejales. Es decir, nadie ganó, nadie perdió, salvo hacia adentro de las pocas primarias reales que hubo. Los mascarones de proa no se enfrentaron. Lo harán el 22 de octubre.

Uno de los pocos resultados “internos” sin reversión es el aplastante triunfo de Elisa Carrió en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ese faro que guió a Macri en las tinieblas pre-electorales del 2015, lo alejó de Massa, lo arropó con sus denuncias antikirchneristas seriales y guardó bajo candado, por ahora, sus denuncias documentadas hacia la “familia corrupta” que él encabeza. Sin dudas, ella será electa diputada nacional por el distrito, arrastrando a varios conmilitones hasta la Cámara.

Ese desempeño del partido vecinalista que ayer se recibió de nacional, más las ventajas logradas por “el equipo” Cambiemos en Córdoba, Jujuy, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, San Luis, Santa Cruz, Mendoza y Neuquén, sumadas al excelente desempeño en la Provincia de Buenos Aires -solo dos puntos por debajo de Cristina Kirchner- daban para festejo, baile y globo.

Pero no les alcanzó. No soportaron que una Kirchner ganara, reviviera y se pusiese a la cabeza del distrito de más peso electoral y mayor valor simbólico del país, la provincia de Buenos Aires. Víctima de su propio error de “nacionalizar” esa votación “perdible” el mandatario quiso que el festejo fuese solo amarillo. Sonó Tan Biónica y fueron felices por anticipado.

A pesar de que Frigerio, el ministro del Interior, sabía por qué el candidato macrista en la provincia Esteban Bullrich estaba casi 7 puntos por encima de Unidad Ciudadana y que al autorizar la carga de votos de la Tercera Sección Electoral, con la mítica La Matanza siempre peronista adentro, Cristina remontaría automáticamente y superaría al “mejor ministro de Educación de la historia” por 1,5 puntos.

En cuanto terminaron los movimientos espasmódicos sobre el tablado de Cambiemos, Unión Ciudadana empezó a descontar puntos. Rápido al principio, con una diferencia de 1,99% a las 0.43, cayó a 1,23 pasada la una, traspuso la barrera de la unidad 14 minutos después, cuando las planillas mostraron un 0,89%; media hora más tarde estaba a solo 0,32% de distancia y para arrimarse a 0,18 tuvo que espera una hora. Eran las 3.07 cuando al tablero del infarto que manejó Frigerio desde las pantallas de INDRAno le quedó otra que mostrar que el oficialismo tenía el ataque kirchnerista a solo 0,07%.

A las 3.51 cuando CFK empezó a hablar, pidió perdón por el bochorno del conteo y la desinformación y la Junta Nacional Electoral marcaba que los números estaban34,15 a 34,14% y faltaba escrutar más de 300.000 votos de Ensenada, Malvinas Argentinas, Florencio Varela, Moreno, Merlo, La Matanza, J.C.Paz, Berazategui y Ezeiza, donde Unidad Ciudadana duplicaba los registros del macrismo. Es decir, al terminar el discurso en el que la ex mandataria anunció su victoria a las 4 y 15 del lunes 14, el goteo debía haberla presentado arriba por más de un punto.

No fue así. Pararon de tirar miguitas electorales a las 6.01. El Ministerio del Interior decidió suspender el conteo del 5% de sufragios restante con una diferencia favorable a su candidato de 6.915 votos, apenas 8 centésimas. De todas las provincias en las que hubo elecciones a senadores o diputados nacionales, solo Catamarca supera a Buenos Aires en cantidad de votos no escrutados con un 6,05%.

El resultado no cambiará. La suma definitiva mostrará que Cristina Kirchner ganó y Bullrich realizó una excelente elección, gracias a que María Eugenia Vidal logró que la gente lo identifique con la “marca” Cambiemos, porque si los ciudadanos son clientes, están condenados a consumir determinada marca. Por el contrario, los pueblos puestos a hacer política no abrevan en supermercados, se movilizan, se organizan y reinician la marcha.

Notas:

[1] http://questiondigital.com/las-corporaciones-al-abordaje-macri-y-el-uso-privado-de-lo-publico-ii/
[2] http://utophianoticias.blogspot.com.ar/2017/04/focus-group-choripan-y-represion.html
(*) Psicólogo, investigador y periodista argentino. Asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

Fuente: Nodal

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