Un país que atrasa, al que no debemos acostumbramos

El mejor equipo de los últimos 50 años pregonó el cambio y lo que en realidad ocurrió es la vuelta del neoliberalismo. Todas las acciones del gobierno están encaminadas a repetir la crisis del 2001 con un tinte represor inédito en democracia. De nuestro compromiso como ciudadanos frente a las próximas elecciones, depende nuestro futuro.

  • 1 de Agosto/li>
  • Política
Por Sandra Alfonso
Teoria del derrame

Recientemente se difundió una noticia, una más de las tantas a las que no nos podemos acostumbrar. Un dato que debemos encarar con responsabilidad ciudadana frente a las urnas.

La entrega de la soberanía en su versión satelital -la privatización del Arsat 3-, aparece con el agravante de su ilegalidad, llevándose por delante la ley 27.208 que declara intransferible el capital accionario. El acuerdo de intención secreto multiplica delitos, como las frecuencias asignadas y los derechos de utilización de órbitas para colocación de satélites.

Pero no es la única entrega de soberanía, la colocación de deuda a 100 años, la autorización de emisión de deuda a través del decreto 29/2017 -unos 20 mil millones de dólares- con jurisdicciones a favor de los tribunales de Nueva York y Londres, son otros ejemplos.

Tampoco nos debemos acostumbrar a despidos, represión, tarifazos, pérdida de derechos adquiridos -como la quita de pensiones por discapacidad y los recortes en la cobertura de medicamentos del PAMI-, desfinanciamiento del Estado y al cierre de áreas sensibles -como el Plan Progresar, Orquestas Infanto Juveniles, negación a las paritarias, inflación, cierre de comercios y pymes y aumento de las importaciones.

El plan neoliberal necesita pocos trabajadores, mal pagos y precarizados, un país endeudado y desindustrializado. El plan neoliberal, transfiere estos recursos a los sectores más ricos, a través de la baja de impuestos a bienes suntuosos y la quita de retenciones al agro y mineras, entre otros.

En 2015 cuando se alertaba que todo ésto iba a suceder, instalaron que se trataba de la campaña del miedo y anunciaron un sinfín de promesas que no cumplieron.

En estas elecciones apelarán a la corrupción para enmascarar la crisis económica y lo harán de la mano de los medios hegemónicos, a los que favorecen con privilegios para que sean cada vez más concentrados.

Un ejemplo es la detención de Víctor Manzanares -contador de los Kirchner- en plena feria judicial…, mientras se tapa que después de las elecciones el gobierno contempla la implementación de un nuevo marco laboral como en Brasil -flexibilización de salarios, jornada de trabajo, entre otros-, cuyo puntapié inicial fue lo acordado con los sindicatos que representan a los trabajadores de Vaca Muerta.

"Solo es cuestión de ver dónde está el poder", afirma Noam Chomsky. El poder real, busca aturdirnos, bajarnos la autoestima con la finalidad de anularnos y así impedir que ejerzamos nuestro poder, el del pueblo. El mismo pueblo que fue favorecido por un Estado presente e inclusivo, el mismo pueblo que no puede ni debe permitir más retrocesos, ésto ya lo vivimos y es terrible ver la vigencia que tiene el texto que Arturo Jauretche escribía en 1957:

"Unificaron todo el periodismo, la radiofonía y la televisión. Volcaron sobre papel y sobre los oídos toneladas de injuria y difamación. Convirtieron en traidores a la patria a los que la habían redimido de las viejas coyunturas a que ellos sirven; presentaron como tiranos a los libertadores, y no hubo basura del rincón o de retrete que no se arrojaran sobre los hombres, sobre las ideas y sobre la fe de pueblo argentino.

Llamaron al patriotismo, esquizofrenia; demagogia, al amor al pueblo; libre empresa, a la destrucción del capital argentino para subordinarlo al extranjero. Llamaron jueces a los sicarios; policías, a los matones; virtud, al entreguismo; desfiguraron todo, anatematizaron lo argentino, exaltaron lo extranjero, llamaron valentía al asesinato impune, y cobardía a la resistencia popular. Volvieron a desfigurar la historia, exaltando al cipayo y al vende patria y denostando al patriota de verdad. Y eso lo dieron por el periódico, por la radio, por el libro, por la universidad, por la escuela. Y lo dieron en dosis masivas, en dosis para adultos, se dormían oyendo la palabra mentirosa del locutor y despertaron oyendo la palabra mentirosa del locutor”

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