Virginia Feinmann: “Hay una hostilidad general de contexto político que me dejó en banda”

Escritora e hija del reconocido filósofo José Pablo, habla en esa nota con Infonews de su nuevo libro “Personas que quizás conozcas”, un compilado de historias cortas, publicadas originalmente en Facebook que fueron reunidas en formato papel.

  • 1 de Septiembre
  • Cultura
Por Gonzalo Magliano

Foto Paula Conti

Contar estos días no es tarea fácil. Menos comprenderlos, soportarlos o hacerles frente. Parece que el periodismo no basta o ensordece. La literatura puede ser un camino. Virginia Feinmann lo intenta, quizás sin proponérselo, en su último libro Personas que quizás conozcas (emecé), cuya protagonista trata de sobrevivir, amar, trabajar y no rendirse en los años macristas.

Feinmann es escritora y fue, y ocasionalmente vuelve a ser (según se presenta), periodista, traductora, editora, docente y librera. Hija del filósofo José Pablo, hace tiempo que ha conseguido armar su propio camino y ha logrado el reconocimiento de lectores, lectoras y colegas con publicaciones de cuentos en el suplemento literario de Página 12 y en otros espacios. También viene transitando con soltura un nuevo soporte para la literatura que, quizás, ya esté permeando a la mayoría de las nuevas plumas: las redes sociales.

En Personas... vuelve a apostar a un formato que le dio buenos resultados en su primer libro, Toda clase de cosas posibles (2016). Son historias cortas, publicadas originariamente en Facebook, que fueron reunidas en formato papel. Cada una puede leerse por separado, cierran en sí mismas, pero juntas articulan una novela breve que tiene como protagonista a Vir, una especie de alter ego de Feinmann.

Crudeza y honestidad

Una de las virtudes de Personas… es mostrar a la protagonista con crudeza. A veces pareciera que lo hace sin piedad. Sin trabajo, sin gas, con un amante casado y el padre filósofo internado debatiéndose con la muerte, Vir sólo puede volver a la casa de la madre, con la que no se lleva bien. “Me parece que hay una hostilidad general de contexto político que yo siento que me dejó en banda, siento que es un país que se cayó, y este momento en particular cuando me quedaba sin gas, o me quedaba sin laburo, me quedaba sin pareja, me quedaba sin padre, me quedaba sin Cristina, me quedaba sin referentes políticos, debe haber aportado al contexto (de Personas…)”.

Si bien Feinmann aclara que no son textos autobiográficos, admite que usó su vida como insumo para construir un mundo que maneja con comodidad. “No hay que renegar del todo lo pegado a la biografía. No quiero sonar soberbia pero hay muchos que traen sensaciones, piensan que son poéticas, como ‘sentí una amargura’.... aburre, no te metés porque no hay mundo alrededor. Y el mundo de uno es el más genuino porque yo no puedo ponerme a escribir de la vida de un astronauta”, cuenta.

Tampoco evita los contenidos políticos en sus obras, pero intenta eludir las fórmulas que pueden caer en lo obvio. “Lo trabajo muy a conciencia, no me gusta enunciar explícitamente emociones, me gusta contar el objeto, con situaciones, con lo que ven, con lo que escucharon”, explica.

Literatura y redes sociales

Tanto Personas... como Toda clase… no fueron proyectos deliberados. Hace unos años atrás empezó a escribir estas historias en la página de Facebook de una librería donde trabajaba. Desde el comienzo tuvieron un tono intimista. Ahí expresaba lo que sentía, no sólo de la vida cotidiana, sino de la realidad política y social. Para sorpresa de Feinmann, la repercusión fue creciendo día a día y cobraron volumen al publicarse en dos novelas cortas. Hoy las sigue compartiendo en su perfil personal que ya tiene más de 2500 seguidores y han sido adaptadas para radio, teatro y espectáculos de narración oral.

Feinmann no deja de tener un poco de miedo de que en ámbitos más tradicionales puedan ver “como una payasada” escribir en ese formato, pero tampoco desprecia la posibilidad de que tanta gente la lea allí. En definitiva, la literatura producida y compartida en posteos son productos genuinos de un tiempo de hipervínculos. “Me parece que es muy acorde a la aceleración mental que te da la tecnología, la fragmentación del pensamiento incluso de los tiempos que corren, y que en ese acelere, en esa maraña que son las redes de las que por alguna razón nadie se sale”, reflexiona Feinmann.

Precisamente, la relación de las personas con la tecnología es uno de los temas de sus textos. No puede dejar de sorprenderse ante ello: “Me flashea mucho esto de vos hacés algo y al rato Facebook o google te lo sugiere. El título también tiene que ver con eso. Personas que quizás conozcas es una fórmula que tiene el Facebook basada en un algoritmo que mide tus clicks, tu navegación, a quiénes chateas. Entonces es una tecnología que se empieza a humanizar como si fuese una especie de Blade Runner”.

Una luz encendida

Algunos pueden pensar que la literatura de Feinmann es desesperanzadora. A veces da esa sensación, pero siempre deja una luz encendida, una palabra de aliento, una pelea que busca juntarse con otras. Y es que su obra excede el texto escrito, circula en redes y se ha convertido en una especie de comunidad literaria, social y política. “Creo que mi muro fue tomando un carácter político y un posicionamiento político. Saber que muchos estamos en la misma, que adherimos con mucho entusiasmo a algo que de pronto se nos escapó de las manos de una manera incomprensible, que hay una pertenencia al movimiento de derechos humanos, puede ser que sea un punto de un personaje (Vir) que tiene características que tenemos muchos que fuimos el famoso 54% y ahora no sabemos quiénes somos”.

Fuente: Infonews

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